José Antonio Kast: no sabe, no sabe y no quiere aprender
Kast no es un ignorante, o un bruto, no es un salvaje insensible, sino más bien un hombre de cultura media, de gusto sencillo, que sabe muy pocas cosas, que no le interesa saber más.
Kast no es un ignorante, o un bruto, no es un salvaje insensible, sino más bien un hombre de cultura media, de gusto sencillo, que sabe muy pocas cosas, que no le interesa saber más.
Las palabras dicen lo que dicen. Descontinuar es, siempre y en cualquier contexto, no continuar. Pero en la boca de este ministro de Hacienda, la palabra adquiere todavía un sentido más. En el mes y tanto que Quiroz lleva gobernando, de facto, el país, ha demostrado todas las capacidades técnicas que requiere el cargo, menos una. Quizás la más importante. El afecto.
La candidatura de Bachelet a la ONU era, justamente, una oportunidad de reconciliar a Chile con sus varias versiones. Mostraba la mejor cara de Kast: la generosa, la gentil, la cristiana. Obligaba a la oposición a sentir que no estaba del todo excluida del país. El presidente no lo entendió así, pensando que, eclipsada muy luego por Trump, Bachelet sería una anécdota. Pero Bachelet nunca es una anécdota.
Llegó con credenciales sólidas al Ministerio de Seguridad, pero un mes después ha incomodado a ambas policías, ignorado al Senado y disuelto el equipo técnico. Gobernar no es lo mismo que perseguir.
La agresión a Ximena Lincolao no es solo violencia, sino también un discurso. Nos dice que los mapuches pueden ser una causa noble que se defiende todo el año, pero una ministra mapuche es una ofensa, por ser ministra y por ser mapuche. Nos dice que la lucha de clases es una bandera hasta que llega alguien que la ganó.
El actuar inconsulto y descomedido de estos dos parlamentarios se basa en la idea de que la democracia chilena es tan sólida que incluso lanzarla a los cerdos o al cráter de un volcán en ebullición no le hará mella.
Valenzuela es la sombra de Kast y a la vez su perfecto contrario. Tan chileno como Kast es alemán, tan gordo como Kast es flaco, tan rápido como Kast es cuidadoso, tan despiadado como Kast es piadoso.
Desde la distancia —y también, de algún modo, desde la cercanía— nuestro columnista reconoce que no votó por el actual Presidente, pero confirma que, honestamente, le interesa que le vaya bien. Por lo mismo, se permite darle algunos consejos.
Todos los economistas que conozco alaban el estilo con que Jorge Quiroz escribe sus papers e informes. Pero nada de ese estilo sutil e inteligente ha traspasado a sus primeras apariciones en los medios.